Historia

El Reino de Italia nace oficialmente el 17 de marzo de 1861, con Turín como capital. A finales del siglo XIX, cuando, la capital se trasladó a Florencia y finalmente a Roma, Turín se convirtió en el centro de la revolución industrial italiana. Muchas de las empresas del sector manuafacturero y de servicios italianas ven su origen en Turín. Entre ellas, a finales del siglo Diecinueve, la fábrica de automóviles Fiat.
La empresa Pogliano nació en este contexto, el 1 de Octubre del 1910, como PpeF, acrónimo de “Paolo Pogliano e Figli” (Paolo Pogliano e Hijos), como empresa de mantenimiento de las instalaciones eléctricas en la planta Lingotto de Fiat. En los años Trenta, la empresa siguió creciendo, a pesar de la crisis mundial. Uno de los hijos, Biagio Pogliano, que era el alma estratégica y técnica de la compañía, desarrolló una línea de interruptores bajo licencia Siemens, y comenzó a comercializarla en las empresas manufactureras italianas.

A mediados de los años Trenta, a Pogliano se le encargó la electrificación de la nueva planta de Fiat Mirafiori. Tes años más tarde, una vez terminada la obra, Biagio Pogliano comentó con sus colaboradores que la electrificación a través de cables había sido un error, puesto que la distribución de la energía a través de cables no era suficientemente flexible para la industria manufacturera moderna. Aunque desconocía la solución al problema, lo había reconocido, y supuso que en algún país tencológicamente más avanzado alguien debía haber tenido sus mismas inquietudes. Tomó, entonces, la decisión de partir hacia Estados Unidos.

Fue un viaje muy importante para la empresa, puesto que Biagio llegó a Detroit cuando empezaban a utilizarse las primeras canalizaciones. Inmediatamente intuyó su alcance y regresó a Italia tres meses más tarde con muchas ideas para el futuro.
Su espírito innovativo no se hundió al estallar la Segunda Guerra Mundial, a pesar de que Turín, junto con Milán y Génova, desde el primer día fue objetivo de bombardeos aereos. Las oficinas fueron arrasadas en dos noches bajo las bombas y la fábrica se incendió en un sucesivo ataque. Biagio y su hermano Vindice apagaron personalmente el fuego de noche y bajo una lluvia de bombas, y fábrica retomó producción a las siete de la mañana del día siguiente.

Este escenario apocalíptico es el que dio origen al Blindosbarra, la primera canalización eléctrica prefabridada de Europa, introducida por Biagio en 1942. El nombre del producto, cuya fama ha conllevado que Blindosbarra sea actualmente una palabra oficial del Diccionario de la Lengua Italiana, aun siendo todavía propiedad de Pogliano, merece una explicación detenida.
Biagio buscaba un nombre para bautizar su producto. La idea base era que debía incluir la palabra “barra” y que debía dar la idea que las barras están protegidas por una envolvente sólida y resistente. En estas, un carro de combate blindado alemán recorrió lentamente la calle frente a la fábrica. Esto ocurría en 1943, tras el armisticio del 8 de Septiembre, cuando el centro y el norte de Italia estaban en manos del ejército alemán. Biagio no tuvo dudas, y bautizó el nuevo producto Blindosbarra, consiguiendo así sacar optimísticamente provecho de un entorno deprimente.
La guerra acabó un año y medio más tarde y la reconstrucción ocupó todos los recursos disponibles en Italia y en el resto de Europa. Edificios y fábricas habían sido arrasados o perjudicados a millones y había que reconstruirlos rápidamente.

La empresa Pogliano fue protagonista de este renacimiento, siendo la primera fábrica capaz de suministrar canalizaciones eléctricas en Italia y, sucesivamente, en el resto de Europa. No fue fácil en un principio, a causa del precio de las canaliazaciones con pletina de cobre que era más alto que el precio del cable. Al igual que cada novedad, las canalizaciones eléctricas prefabricadas encontraron mucha resistencia. Pero Fiat aceptó las canalizaciones para electrificar sus naves, y siendo FIAT un modelo para la industria italiana, muchas fábricas siguieron su ejemplo. Los propietarios y los instaladores rápidamente comprendieron que el ahorro en los tiempos de instalación compensaba la diferencia de precio del material. Además, las canalizaciones introdujeron el concepto de flexibilidad, puesto que tramos modulares se podían añadir a líneas ya instaladas y las cargas se podían redistribuir simplemente cambiando de posición las derivaciones a lo largo de la línea. Las canalizaciones se podían desmontar y trasladarse a otras plantas, cosa que, de hecho, se hace muy a menudo. Hoy todavía suministramos recambios a fábricas ubicadas en todos los continentes, algunas de las cuales se electrificaron con nuestras canalizaciones en los años 50, las cuales han sido desmontadas y reinstaladas en otro lugar varias veces.

La empresa Pogliano está orgullosa de su tradición de diseñar accesorios de los nuevos productos de forma que puedan adaptarse a los antiguos. Siempre ha sido así, y hemos mantenido esta tradición en 2010, cuando se introdujo en el mercado el BX-E, diseñando las derivaciones de forma que pudiesen adaptarse al sistema BX que el BX-E había suplantado.